miércoles, 15 de septiembre de 2010

Locuron, Locuron.

A una semana de volver a la tierra patría.

La nube, sí mi amiga, sigue aquí plantada. No nos deja ver el sol. Temo que le haya dicho a su amiguita Mediterránea que se plante en la Península a partir del día 22. Piel con tono Cásper hasta el próximo ¿Mayo? A este paso, me voy a volver alérgica al sol.

A una semana de volver a la tierra patria. (Me repito como la morcilla de Burgos)  ¡No me lo puedo creer! No contengo la alegría, tiene narices la cosa. Las horas no pasan en esta latitud. Aún así no he empezado a hacer la maleta, como siempre me pillará el toro. Espero ser más rápida.

El pasado finde he hecho el que va a ser mi último gran viaje internacional del 2010. Suecia. Cumplí uno de los sueños de mi año Erasmus. Visitar la cuna y modelo de la sociedad moderna. Estocolmo.
Suecas y suecos, guiandos a nosotros, seres europeos inferiores hacía la sociedad perfecta, pero una cosa, gastaos un pelín de dinero en limpiar la fachada del Palacio real, que esta un poco negra.. Por lo demás muy bonico to! y muy caro, no nos engañemos.

El próximo me marcho a Tartu, a despedirme de mi Marge. Alguna lágrima caerá, que ya se sabe que a mi el sentimentalismo y la creación de lágrima- lagos me vienen de serie. ¡Acábemos con la sequía!

Locurón, locurón. En una semana se cierra la etapa.
Una puerta se cierra.... ¡¡¡a ver que se abre!!